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viernes, 6 de septiembre de 2013

Una nueva vacuna experimental se muestra eficaz y segura contra la malaria


La firma biotecnológica estadounidense Sanaria, en colaboración con investigadores del National Institute of Allergy and Infectious Diseases y la participación del Walter Reed Army Institute of Research y el Naval Medical Research Cente, ha desarrollado la primera fase de una vacuna que ha demostrado ser segura y eficaz contra la malaria. Esta enfermedad causa la muerte de 2.000 personas al día, según la Organización Mundial de la Salud.

El estudio, que publica la revista Science, expone los resultados de una investigación que ha durado un año y en la que 57 adultos sanos fueron inmunizados con la nueva vacuna, llamada PfSPZ.

La vacuna se compone de esporozoítos vivos pero debilitados de la especie Plasmodium falciparum, el más mortal de los parásitos que causan la malaria.

Según explica a SINC, Anthony S. Fauci, uno de los autores del trabajo y director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases, “nuestro trabajo ha demostrado que el uso de una vacuna en la que se ha utilizado una forma debilitada o atenuada del parásito de la malaria como agente inmunizador, puede producir un alto nivel de protección frente a la exposición a mosquitos infectados”.

Fauci señala que la vacuna PfSPZ se hizo “exponiendo a los mosquitos infectados a radiación que no mató pero debilitó a los parásitos de la malaria con los que estaban contaminados”.

Tras la radiación, el parásito de la malaria debilitado, se diseccionó y purificó para ser usado como vacuna. “Cuando se inyectó a los voluntarios, esta forma debilitada del parásito sirvió para producir una respuesta inmune protectora”, añade.

El investigador destaca asimismo que semanas después de la vacunación, los voluntarios a los que se había inyectado la PfSPZ fueron expuestos a picaduras de mosquitos altamente contaminados con malaria y mostraron una gran protección contra la infección. Por el contrario, los participantes que no fueron vacunados resultaron infectados por las picaduras.
En su opinión, el estudio sirve como prueba de concepto de que la nueva vacuna logra un alto grado de protección. Sin embargo, reconoce que aún queda trabajo por hacer. “Por ejemplo, necesitamos determinar cuánto dura esta protección y también si la vacuna protege contra diferentes cepas de Plasmodium falciparum y no solo frente a la que contenía la vacuna”, indica.

Otro reto al que se enfrenta la nueva vacuna, según este responsable, es la forma de administración. “La mayoría de las vacunas son subcutáneas o intradérmicas para facilitar su administración en campañas masivas, en tanto que la PfSPZ se inyecta vía intravenosa, lo que dificulta su aplicación en este tipo de campañas”.

Los investigadores trabajan ahora en determinar si se puede lograr la misma eficacia aumentando la dosis del producto para que pueda ser inyectada de forma intradérmica o subcutánea. “También estamos explorando posibilidades como el desarrollo de un dispositivo que haga viable la vacunación masiva vía intravenosa”, concluye Anthony S. Fauci. (Fuente: SINC)

sábado, 20 de julio de 2013

Se descubrió un método para desactivar el cromosoma responsable del síndrome de Down




Por primera vez en historia, científicos de EE.UU. descubren la posibilidad de neutralizar el cromosoma responsable del síndrome de Down en células madre de laboratorio.

Los científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, EE.UU., han demostrado que es posible hallar una forma natural de desactivar el cromosoma responsable de la trisomía del cromosoma 21, también conocida como 'síndrome de Down', un trastorno genético caracterizado por un deterioro cognitivo.

Los resultados del estudio, publicados en la revista 'Nature', ofrecen nuevos modelos celulares para desarrollar posibles técnicas de tratamiento, según los investigadores.

"La última década ha sido testigo de grandes avances en los esfuerzos para corregir los trastornos de un solo gen a partir de células in vitro, y en varios casos también de avances en ensayos clínicos y en vivo", afirma la autora principal del estudio, Jeanne B. Lawrence, profesora de biología celular y del desarrollo en la Universidad de Massachusetts.

Los seres humanos nacen con 23 pares de cromosomas, incluyendo dos cromosomas sexuales, lo que supone un total de 46 en cada célula. Las personas con síndrome de Down nacen con tres (y no dos) copias del cromosoma 21, y esta trisomía 21 es responsable de discapacidades cognitivas, un inicio temprano del Alzheimer y otras enfermedades. A diferencia de los trastornos genéticos causados por un solo gen, la corrección genética de un cromosoma entero en células trisómicas todavía es imposible, incluso en células cultivadas.
Aplicaciones
La aplicación más inmediata del descubrimiento es poder estudiar cómo el cromosoma extra afecta el desarrollo de las células, según Lawrence.

"Esperamos que, a largo plazo, la terapia cromosómica pueda aplicarse a algunos aspectos de la enfermedad", dijo. Eso podría ocurrir dentro de una década, añadió.

Debido a que la técnica no funcionaría en todas las células del cuerpo, la terapia génica basada en este trabajo solo podría ser utilizada para lograr efectos específicos, tales como la reducción del riesgo de cánceres de la sangre. Incluso una terapia génica para el síndrome de Down no garantiza una curación segura, señaló.

viernes, 31 de mayo de 2013

Aprueban una vacuna argentina para tratar el cáncer de pulmón



La autorizó la ANMAT. Se complementa con otros tratamientos y estará disponible en julio. No sirve para prevenir sino como terapia. Utiliza el sistema inmune del cuerpo para atacar a los tumores.


Cómo actúa. La vacuna está indicada para pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadíos avanzados.

 “La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”, escribía el escritor Julio Cortázar en su libro Rayuela. Es también el estado que genera la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón avanzado que fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Estará disponible a partir de julio para los pacientes, a través de las obras sociales, las prepagas o la cobertura pública.

Se trata de una herramienta que no es preventiva y que viene a complementar las terapias convencionales (quimioterapia o radioterapia) para tratar uno de los cánceres más clonogénicos (con 9.000 defunciones por año en la Argentina). Y fué pensada y desarrollada en la Argentina, con la participación de investigadores cubanos durante los últimos 18 años.

“Cuando empezamos a trabajar, nos propusimos desarrollar terapias biológicas que utilizan al sistema inmune del cuerpo humano para combatir el cáncer. Pensamos que un producto iba a estar listo en cinco años, pero fue mucho más difícil de lo que imaginamos. Igual seguimos adelante. Fue un largo camino de construcción si lo vemos desde la mirada de hoy”, comentó Silvia Gold, que dirige el llamado Consorcio de investigación, desarrollo e innovación, que desarrolló la vacuna.

El Consorcio es una combinación del trabajo científico entre el sector público y el privado. Está integrado por la Universidad Nacional de Quilmes, el Instituto de Oncología Angel Roffo, el Hospital de Pediatría Garrahan, el Conicet, la Universidad de Buenos Aires, el Centro de Inmunología Molecular de La Habana (CIM), en Cuba, y la empresa argentina Elea.

Desde el surgimiento de la idea hasta la realización de los ensayos clínicos que demostraron la eficacia y la seguridad de la vacuna, participaron 100 personas de diferentes profesiones. Desde biólogos moleculares hasta oncólogos clínicos. Desde expertos en producción hasta especialistas en patentes, ya que al ser un producto innovador debía ser protegido. Está patentado en la Argentina, la Comunidad Europea y los Estados Unidos, y se venderá próximamente en Brasil y otros países latinoamericanos, India, Taiwán, Corea del Sur y Malasia, entre otras naciones.

Todo empezó con el estudio de antígenos que sólo se encuentran en tumores humanos. Como no están en células sanas, los investigadores pensaron que esas sustancias podían ser el blanco de una terapia para derrotar los tumores y prevenir su diseminación. A partir de ese momento, se concentraron en el desarrollo de una vacuna que pudiera despertar la respuesta inmune en el paciente oncológico y atacar las células cancerosas. Es decir, buscaron que el sistema inmune empezara a reconocer a los tumores como “extraños”.

La vacuna es un anticuerpo, que imita a los antígenos del tumor. De esta manera, “hace trabajar al sistema inmune y actúa sobre el tumor, sin afectar a las células sanas. Produce anticuerpos y células dirigidas contra las células tumorales. Esto lo demostramos en estudios in vitro y en ratones, y luego pasamos a ensayos clínicos con voluntarios en tres etapas”, explicó Daniel Alonso, director del laboratorio de oncología molecular de la Universidad de Quilmes, y director científico del Consorcio que generó la vacuna, que lleva el nombre “racotumomab”.

En los ensayos clínicos con 600 pacientes, se demostró que la vacuna terapéutica puede triplicar el porcentaje de pacientes que viven dos años después de su aplicación con respecto al grupo de control, que sólo recibió radioterapia o quimioterapia. Además de la aprobación de la ANMAT para su comercialización, la vacuna será presentada por Roberto Gómez, director médico de Elea, en el congreso anual de la Asociación Estadounidense de Oncología Clínica la próxima semana. Según explicó Luis Fein, investigador del ensayo clínico de la vacuna y director de investigación del Instituto de Oncología de Rosario, la vacuna con sello argentino se administra con inyecciones durante 2 semanas y el mantenimiento posterior puede ser variable. Y hay más expectativas para el futuro. Christopher Branford-White, director del Instituto de Salud de la Universidad Metropolitan de Londres, estimó: “Creo que el racotumomab tiene aplicaciones más amplias que influirán en futuros tratamientos y estrategias terapéuticas”.

jueves, 30 de mayo de 2013

Esperanza médica: elaboran una vacuna universal contra enfermedades graves



Investigadores del Hospital de Mujeres de Brigham, EE.UU., en colaboración con científicos de diferentes países, han elaborado una vacuna universal que salvará la humanidad de enfermedades tan graves como la malaria o la tuberculosis.
El 'objetivo' de la vacuna es el polisacárido PNAG, que se encuentra en la membrana de muchas bacterias.

Según los científicos, el organismo de los humanos y de otros mamíferos puede producir anticuerpos naturales que eliminan las bacterias que contienen PNAG, pero no en cantidades suficientes. Por lo tanto, para ayudar al cuerpo a defenderse, los médicos han creado anticuerpos que detectan el PNAG y atacan a los microorganismos dañinos.

"Tenemos una oportunidad sin precedentes de utilizar una sustancia activa para destruir un gran número de microorganismos diferentes, incluso los que causan la gonorrea, la tuberculosis y la malaria", comenta el director de la investigación, Gerald Pier.

Las primeras pruebas de la sustancia fueron realizadas en animales. Al inyectarla en ratones, los investigadores detectaron que los anticuerpos los protegían de estreptococos, listerias, meningococos, hongos y del parásito que causa la malaria en ratones, similar a la malaria cerebral que padecen los seres humanos.

Más tarde unos voluntarios se sometieron a la terapia, y los resultados obtenidos también fueron positivos.

Los ensayos clínicos de la vacuna empezarán el año 2014, informa la agencia de noticias rusa RIA Novosti.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Una vacuna contra la malaria fué creada en laboratorios australianos



Un grupo de investigadores australianos elaboraron una vacuna capaz de curar la malaria, una enfermedad que causa anualmente unos 700.000 muertos en todo el mundo.


Científicos del Instituto de Investigación Médica de Queensland y del Instituto Walter y Eliza Hall de Melbourne han desarrollado una vacuna contra todas las variantes de esta enfermedad tras extraer el ADN del parásito de la malaria y modificar genéticamente una cepa particular del parásito.  
Se prevé que los ensayos clínicos de la vacuna, denominada 'Parásito Genéticamente Atenuado' (GAP, por sus siglas en inglés), empiecen a finales de 2014.

 
El nuevo tratamiento permitirá curar la enfermedad en la etapa de la infección sanguínea, durante la cual los afectados presentan síntomas como fiebre y dolores de cabeza y en las articulaciones, entre otros.

En las pruebas posteriores, los científicos australianos esperan incorporar a la vacuna características que le permitan prevenir el contagio de la malaria. Uno de los líderes de la investigación, Louis Schofield, opina que en las próximas décadas los científicos lograrán erradicar por completo esta enfermedad.

La malaria es una enfermedad provocada por parásitos del género 'Plasmodium', que al llegar al cuerpo tras la picadura de un mosquito transmisor se multiplican e infectan todo el organismo.